La virtualidad forzada
frontal sant jordi generalitat

Hasta hace unas pocas semanas el mundo entero estaba inmerso en una profunda crisis climática y, ¡mira por donde!, ahora los medios de comunicación nos informan que, durante el tiempo relativamente corto que llevamos confinados, la naturaleza ha empezado a recuperar su espacio con una rapidez inesperada. De hecho, la primavera ha llegado y con ella la festividad de san Jordi y tanto la una como la otra las hemos de celebrar de forma virtual, desde casa, claro.

Pues sí, sin duda es un san Jordi atípico. Así que nosotras para esta jornada tan festiva y popular, como conservadoras-restauradoras de materiales textiles nos hemos propuesto contagiaros por unos momentos de nuestra pasión por los bordados históricos, compartiendo una obra de arte con mayúsculas: “El frontal de san Jordi” de la Capilla del Palau de la Generalitat de Catalunya, de mediados del siglo XV, realizada por el maestro bordador Antoni Sadurní, a partir de unos patrones pictóricos de Bernat Martorell – como señalaron Guadaira Macias y Rafael Cornudella- y, coincidencia o no, que restauramos hace algunos años.

La escena representada describe el episodio más conocido de la leyenda, se trata del momento en el que san Jordi lucha con el dragón que amenaza la ciudad de Silene con el fin de liberar a la princesa. Este acto heroico se desarrolla en un entorno arbolado y boscoso, lejos de campos cultivados y al lado de las murallas y de las torres de la ciudad, llenas de cortesanos. También encontramos la cueva y los huesos de las víctimas del dragón, una oveja, diez patos y diversas flores silvestres. Todo esto está bordado de forma magistral con hilos entorchados, dorados y plateados, sedas polícromas, lentejuelas, canutillos, cordoncillos y cristales de colores. Además, destaca por el imponente relieve con el que se representan los personajes principales, cosa que enfatiza la magnificencia de esta obra.

En relación con la restauración del bordado, igualmente fue singular, ya que las características extraordinarias del volumen del bordado imposibilitaban que este se pudiera doblar o girar y obligó a colocarlo con la cara principal hacia arriba, en plano horizontal y sin moverlo durante todo el proceso y trabajar en equipo por el anverso y por el reverso de manera simultánea, precisa y sincronizada.

Aparte de esto, la tradición nos obliga a escoger un libro, aunque el abanico es muy amplio, escogemos una obra monumental sobre los bordados escrita a finales del siglo XIX por M. Louis de Farcy, La Broderie du XI siècle jusqu’à nos jours, d’après des spécimens authentiques et les anciens inventaires. Es importante comentar que obras como esta ponen de manifiesto que el arte del bordado fue durante algunos siglos mucho más preciado respecto a las otras artes y, en todos los sentidos.

Escoger y revolver libros son las dos cosas que este año, con toda seguridad, echaremos de menos, pero a pesar del confinamiento ¡que no nos falten los libros, las rosas y por qué no, los bordados!

¡Hoy la princesa se salvaría sola!

¡Salud para todos!

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