Planetas textiles
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Tan cercanos y a la vez tan leganos

Explorar, describir, comprender e identificar en un tejido el conjunto de hilos longitudinales colocados paralelos a los orillos (urdimbres) y los hilos dispuestos transversalmente a las urdimbres (tramas) y, también, la manera como se enlazan los hilos de urdimbre y las pasadas de trama (ligamento), no es ni nunca ha sido una cuestión fácil. Sin duda, como toda actividad investigadora requiere mucha dedicación, esfuerzo y mira por donde, la aportación de recursos. 

En este sentido, desde mediados del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, son numerosos los libros que, con el beneplácito de las cámaras de comercio y bajo el lema Tratado Teórico-Práctico de Tejidos, difundieron de forma precisa y metódica los aspectos técnicos y los progresos tecnológicos y científicos de la fabricación de los tejidos del momento, sin perder de vista el saber de nuestros antepasados. La finalidad de estas valiosas publicaciones era pedagógica y preferentemente iban dirigidas a los fabricantes de tejidos y a los estudiantes de este ramo. Claro está, con un interés manifiesto por favorecer el desarrollo de la industria.  

Desde otra óptica, en los años cincuenta del siglo XX, la inquietud de algunos investigadores por los tejidos históricos y también bajo los auspicios de la cámara de comercio, en concreto la de Lyon, propició la creación del Centre International d’Étude des Textiles Anciens (CIETA), para el análisis y la difusión de estos bienes culturales. También con una misión formadora y con el establecimiento de una base metodológica bien definida. Pero, en este caso, dirigida a los estudiosos del patrimonio textil, en general y a los profesionales de la conservación y de la restauración de los tejidos históricos, en particular. 

En todo caso, el estudio detallado de los tejidos nos puede revelar muchos secretos de su cosmología. Así pues, el análisis de los tejidos no solo nos permite tener un mejor conocimiento sobre las técnicas de fabricación, cosa de por sí difícil, sino también a veces nos puede informar sobre el origen geográfico del tejido y sobre las transferencias técnicas y culturales entre regiones, además, puede contribuir a su datación. Por lo que se refiere a la conservación-restauración, nos ayuda a la detección de agentes de deterioro y de posibles refecciones, y también a proyectar los métodos de intervención. 

La base de este análisis es la observación, ya sea a simple vista como a través de lupas de aumento, o bien mediante métodos más sofisticados. Aunque la situación actual, bajo el paraguas de la mínima intervención, parece que nos lleve a mirar los tejidos fuera del ámbito científico y sin perderlos de vista, a flirtear con los planetas de una manera ociosa y artística. 

A partir de aquí, un satén de color rojo se convierte en Marte, un efecto anillado en Saturno, un damasco entre verde y azul en Urano, etc. A veces, llenos de restos de vida, de habitantes o de sustancias que han cambiado su estructura y que han dejado huellas, como las del hombre en la Luna. 

¡Que los planetas textiles nos acompañen durante muchos, muchos años!

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